La ficha de la que todo depende

Todo empieza aquí. Un cliente mal registrado y la factura llega a la dirección equivocada tres semanas después.

Crear un cliente

Basta con un nombre para empezar. Ya completará el resto sobre la marcha: nada le obliga a rellenarlo todo de golpe. Los campos que de verdad importan: la dirección de facturación, el correo al que irán las facturas y el número de IVA si se trata de una empresa.

Primero la empresa, luego sus personas. Cree antes la empresa («Charpentes Moreau») y después vincule a sus interlocutores («Julien Moreau», «contabilidad»). Así la factura va a la empresa y el correo a la persona correcta.

La ficha de un cliente: sus datos y, debajo, todo lo que le ha comprado.

Evitar duplicados

Antes de crear, escriba las tres primeras letras en el buscador. Nueve de cada diez veces la ficha ya existe. Dos fichas para un mismo cliente son dos historiales partidos por la mitad y un saldo que ya no significa nada.

El soporte detrás: si se han colado duplicados, no los borre uno a uno: Cydoo sabe fusionarlos conservando ambos historiales. Pídalo a asistencia; es cuestión de minutos.

En conclusión

Una ficha de cliente bien llevada se paga sola: lleva la dirección de facturación, el interlocutor correcto y todo el historial. El único hábito que conservar es buscar antes de crear; los duplicados cuestan mucho más que los tres segundos ahorrados.

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