Una dirección que es suya

Durante años el taller respondió a sus clientes desde una dirección gratuita terminada en el nombre de un gran proveedor. Funcionaba. Pero un presupuesto de 40 000 € enviado desde una dirección de particular se nota, y no para bien. Una dirección del tipo nombre@vent-douest.fr dice sencillamente que la empresa existe y que tiene su casa en orden.

No es solo una cuestión de imagen. Una dirección gratuita pertenece al proveedor, no a usted. El día en que Yanis deje la empresa, su buzón gratuito se irá con él, y diez años de correspondencia con los proveedores de herrajes se marcharán en la misma maleta.

Todo en el mismo sitio

El correo es solo la puerta de entrada. Tras el mismo acceso conviven las agendas del equipo, las libretas de direcciones, un espacio de archivos compartidos y una mensajería instantánea. Camille ya no tiene que llamar para saber si Yanis está en obra el jueves: mira su agenda.

Su correo es un activo de la empresa, igual que su fichero de clientes. Contiene sus presupuestos, sus contratos, sus reclamaciones. Merece estar en casa, con copia de seguridad, y sobrevivir a la marcha de cualquier empleado.

Y sus datos se quedan en Francia

Sus mensajes están alojados y copiados en Francia. Nadie los lee para venderle publicidad y nada sale de Europa. Para una empresa que intercambia planos, precios y datos de clientes, eso no es una nota al pie de un abogado.

En conclusión

Una dirección con su propio dominio no es una coquetería: es lo que distingue un presupuesto de empresa de un mensaje de particular, y lo que conserva sus intercambios cuando alguien se va.

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