Lo que marca la diferencia a los quince días

Un buzón se convierte en carga o en herramienta según tres hábitos adquiridos las primeras semanas. No cuestan nada y se aprenden una vez.

Uno: una bandeja de entrada que se vacía

La bandeja de entrada no es un almacén, es un andén de llegada. Un mensaje resuelto se va a una carpeta o a la papelera. Farida termina su jornada con menos de diez líneas en la bandeja y sabe que cada una espera algo de ella. Es más descansado que un contador de cuatro cifras.

Dos: un asunto que dice lo que contiene

«Consulta» no significa nada dentro de seis meses. «Presupuesto Beaulieu, elección del roble» se encuentra con una sola búsqueda, y el destinatario sabe si debe abrirlo ahora. Son tres segundos al escribir y diez minutos ganados al releer.

Tres: buscar antes que clasificar en exceso

Veinte carpetas anidadas son veinte ocasiones de archivar donde no toca. Bastan tres o cuatro carpetas amplias: la búsqueda hace el resto y nunca se equivoca de cajón.

El primer mes, permítase probar. Cree una carpeta, bórrela, cambie de vista, vuelva atrás. Nada de lo que haga desde su pantalla es definitivo, y es manipulando como se cogen las referencias.

En conclusión

Un buzón que se vacía, pocas carpetas, buscar en lugar de archivar minuciosamente: tres hábitos adquiridos en la primera quincena deciden si su correo será una herramienta o una carga.

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