Una dirección, un usuario, una contraseña

Abra su navegador habitual y vaya a la dirección que Cybelia le facilitó al abrir su servicio. Guárdela en favoritos el primer día: es la puerta de entrada y volverá a ella cada mañana.

Su usuario es su dirección completa, farida@vent-douest.fr y no simplemente farida. La contraseña es la que eligió en el primer acceso. Pulse Acceder: aparece su correo.

La pantalla de acceso, con los colores de su empresa.

La segunda comprobación

Si su empresa lo ha pedido, una segunda pantalla le solicita un código de seis cifras después de la contraseña. Ese código vive en una aplicación de su móvil y cambia cada treinta segundos. Es lo que hace que una contraseña robada no baste para leer su correo.

Puede declarar su ordenador de oficina como habitual: dejará de pedirle el código cada vez, durante un plazo que fija su empresa. En un ordenador compartido o prestado, no lo haga nunca.

Cerrar la sesión

Arriba a la derecha, su inicial abre un menú con Cerrar sesión. En su propio equipo no es imprescindible. En un ordenador compartido, en el taller o en casa de un cliente, es el único gesto que cierra de verdad su buzón.

Su contraseña no se presta, ni a un compañero de confianza, ni cinco minutos. Si alguien debe leer su correo durante sus vacaciones, la respuesta correcta es la delegación, explicada más adelante en este recorrido.

En conclusión

Guarde la dirección en favoritos el primer día y no volverá a buscarla. Si la contraseña se resiste, el restablecimiento está para usarse, y nadie se lo tendrá en cuenta.

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