Cybélia IoT : sus sensores bajo vigilancia
Completado
Lo que Cybelia Cloud instala en su empresa
163 Vistas •Los avisos: estar informado sin agobios
155 Vistas •Cuando algo se atasca: abrir un ticket
152 Vistas •La ficha de un sensor
148 Vistas •Si un sensor deja de responder
144 Vistas •Quién vela mientras usted trabaja
144 Vistas •Los ajustes, una sola vez
141 Vistas •Las lecturas y las curvas
137 Vistas •El vocabulario, seis palabras
136 Vistas •La autonomía y las pilas
133 Vistas •A quién se dirige
131 Vistas •Por qué medir
130 Vistas •Iniciar sesión
128 Vistas •La pantalla de inicio y cómo orientarse
125 Vistas •Los paneles de control
124 Vistas •La aplicación móvil y la consulta a distancia
123 Vistas •El historial y las pruebas
118 Vistas •Los usuarios y sus permisos
117 Vistas •Las reglas : cuando… entonces…
110 Vistas •El parque : la lista de sensores
108 Vistas •Los ajustes, una sola vez
Pocos ajustes, y es intencionado
En Cybélia IoT hay poco que configurar, y es intencionado. Estos son los ajustes que importan, y lo que cada uno cambia realmente para usted.
El idioma
Se elige por persona, no para la empresa. Camille lee en francés, un socio español lee en español, y ambos miran las mismas mediciones. Cambiar su idioma no modifica nada para los demás.
La zona horaria
Es la que decide la hora que se muestra en las curvas y en las alarmas. Una zona mal ajustada da lecturas desfasadas una hora: la medición es correcta, la hora no. Explica nueve de cada diez «rarezas» de horario, y se comprueba en diez segundos.
Su dirección de correo
Es adonde se envían las alarmas. Una dirección caducada en ese campo y uno cree estar vigilado cuando ya no lo está: la herramienta envía sus mensajes con toda diligencia a un buzón que nadie abre. Es lo primero que hay que comprobar cuando alguien dice «yo nunca recibo nada».
Su contraseña
Se cambia aquí, sin pasar por nadie. Cámbiela si tiene la menor duda: nunca es un trámite incómodo, y no interrumpe ninguna alarma en curso.
El nombre y el logotipo de la empresa
Aparecen en la parte superior de la pantalla y en los correos de alarma. Es cosmético, pero útil: a las tres de la madrugada, en un móvil, uno quiere reconocer de un vistazo de qué empresa viene el mensaje.
Ninguno de estos ajustes toca las mediciones. Cambiar un idioma, una dirección o una zona horaria no modifica ni una sola lectura registrada. No corre ningún riesgo explorando esta pantalla.
La revisión anual
Una vez al año, repase las direcciones de correo de todo el mundo. Son cinco minutos, y evita la sorpresa clásica: la persona que recibía las alarmas del secadero cambió de puesto hace ocho meses.
En conclusión
Una herramienta de medida que exige ajustes constantes no es una herramienta de medida. Configure el idioma, las unidades y los destinatarios una vez, y vuelva solo si cambia su organización.
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