Lo que una cifra no dice

Cada medición que llega se conserva. Unidas una tras otra, esas mediciones dibujan una curva, y una curva cuenta lo que una cifra nunca dirá.

Elegir el periodo

Encima del gráfico se elige la ventana de tiempo: el día, la semana, el mes o fechas que usted mismo escribe. También puede ampliar directamente en el gráfico seleccionando un tramo con el ratón, y luego volver atrás.

El periodo adecuado depende de la pregunta. Para comprobar que el taller se calentó esta mañana: el día. Para entender por qué un lote secó mal: el mes. Para comparar dos inviernos: el año.

Superponer dos mediciones

Se pueden mostrar varias curvas en un mismo gráfico. Ahí está lo interesante: la humedad del secadero junto a la temperatura exterior, y se ve enseguida si el secadero está a merced del tiempo. O el consumo de la cepilladora junto a las horas de marcha de la aspiración, y se ve qué está girando en balde.

Un hueco en la curva no es un valor cero. Es una ausencia de medición: sensor dormido, enlace cortado, pila agotada. Nunca lea un blanco como frío o como una parada. El blanco dice «no lo sé».

Sacar las cifras

Las lecturas de un periodo se pueden exportar a un archivo de hoja de cálculo. Es lo que hace Farida cuando un cliente pide la prueba de que su lote se secó correctamente: un periodo, un sensor, un archivo, adjunto al expediente. Se llama trazabilidad, y vale más que una palabra.

¿Cuánto tiempo se guarda?

El historial se conserva durante mucho tiempo, y la duración exacta figura en su contrato de servicio. Las mediciones antiguas se van resumiendo (una media por hora en lugar de cada minuto) para que las curvas sigan dibujándose rápido. Las alarmas, en cambio, se conservan enteras.

En conclusión

Un valor dice dónde se está, una curva dice hacia dónde se va. Es la pendiente la que permite actuar antes de la alarma, y por eso se conserva el historial.

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