Un panel de control es una página que usted compone una vez y consulta cada día. Se ponen en él las pocas mediciones que de verdad importan, y nada más.

Qué se puede colocar

Fichas de valor: una cifra grande, la humedad del secadero, legible desde el otro extremo del taller. Curvas, para la tendencia. Tablas, para comparar varios sensores de un vistazo. Indicadores, cuando se quiere ver un valor frente a su límite. Un mapa, cuando los centros están dispersos.

Cada elemento se mueve y se redimensiona con el ratón, como piezas sobre una cuadrícula. Se le pone un título legible y se pasa al siguiente.

Varios paneles, varios oficios

En Les Ateliers du Vent d'Ouest hay tres. El del taller, siempre visible en una pantalla junto al banco: humedad de los dos secaderos, temperatura del taller, estado de la aspiración. El de dirección: consumo eléctrico del mes comparado con el mismo mes del año anterior. Y el de guardia, muy corto, que Jean abre en el móvil los fines de semana.

Un buen panel cabe en una pantalla sin desplazarse. De cinco a ocho elementos, no veinte. Un panel que hay que desplazar no se mirará, y un panel que nadie mira no sirve de nada.

Quién ve qué

Un panel puede seguir siendo privado, compartirse con los compañeros o abrirse más ampliamente según los ajustes de su espacio. Compartir no concede permisos nuevos: quien no tiene acceso a un sensor no lo verá aparecer por la vía de un panel compartido.

Se puede experimentar sin riesgo

Componer un panel no toca ningún dato. Usted mueve fichas, borra algunas, vuelve a empezar: las mediciones no se mueven ni un ápice. Es la pantalla más segura de toda la herramienta para practicar.

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