La página /connexion/code

Si ha configurado un segundo factor, se abre una segunda puerta después de la primera: un código de seis cifras, renovado cada treinta segundos por una aplicación de su móvil.

El principio cabe en dos palabras: primero lo que usted sabe (su contraseña) y luego lo que tiene (su móvil). Una contraseña robada ya no basta para entrar.

La página del código dura poco, y es a propósito. Vale unos pocos minutos. Si se va a hacer otra cosa, caduca y hay que volver a empezar desde la conexión, no es una avería.

Móvil olvidado en la mesilla

Está previsto. Al configurarlo recibe ocho códigos de rescate. Cada uno sirve una sola vez. Se escriben en el mismo campo que el código de seis cifras. Guárdelos donde guarda sus papeles importantes, no en un correo, no en un hilo de conversación.

Lo que un administrador no puede hacer

Retirarle su segundo factor. Ni Camille, ni Cybelia Cloud. Una persona que se ha quedado fuera vuelve a entrar por un enlace enviado a su propia dirección, nunca por una cerradura descolgada en su lugar. Es incómodo el día en que ocurre, y es justo lo que hace que la cerradura sea seria el resto del tiempo.

El soporte que hay detrás. Si ha perdido a la vez el móvil y los códigos de rescate, escriba a Cybelia Cloud desde un puesto donde alguien siga conectado, o pídaselo a un compañero. La recuperación pasa por una comprobación de identidad, nunca por un simple mensaje.

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