Las exclusiones: callar lo que en su casa es normal

Página «Reglas de exclusión»

Ninguna herramienta de seguridad conoce sus costumbres. Ve una máquina que se conecta a todas las demás cada noche y le extraña. Usted sabe que es la copia de seguridad. Esta página sirve exactamente para eso: decir una vez «aquí, esto es normal».

Lo normal en su casa deja de reclamarle, sin desaparecer nunca.

Tres cosas que se pueden apartar

Una regla: todo un tipo de alerta, en una máquina o en todas. Una alerta concreta, solo esa. Una vulnerabilidad, cuando el programa en cuestión no se usa.

El formulario pide el tipo, el objetivo, opcionalmente la máquina y, sobre todo, un motivo. Ese motivo no es un trámite: es lo que releerá dentro de seis meses para saber por qué apartó esa línea. Puede fijarse una fecha de caducidad, para que la exclusión no sea eterna.

No es «esconder el polvo bajo la alfombra». Una exclusión queda registrada, fechada, motivada y es reversible con un clic. Hace que el resto de las alertas sean legibles: es lo que hace que uno siga mirando la pantalla seis meses después, en vez de ignorarla.

Cuatro contadores que muestran el efecto

Arriba: el número de exclusiones activas, los puntos de riesgo así retirados, las reglas apartadas y las vulnerabilidades apartadas. La página muestra también su puntuación de riesgo antes y después.

Esa diferencia se muestra con honestidad: ve exactamente qué han cambiado sus decisiones, en los dos sentidos.

Una exclusión se desactiva en cualquier momento sin borrarla, con un simple interruptor. Y un filtro «Mostrar inactivas» permite repasar todo el histórico de sus decisiones.

En conclusión

Una exclusión bien puesta acalla un ruido, no toda una familia de alertas. Descarte el caso concreto, féchelo y revise sus exclusiones una vez al año: lo que era normal el año pasado no siempre lo sigue siendo.

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