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Vigilar lo que vigila
Usted vigila su madera, su taller y sus máquinas. Cybelia Cloud vigila la herramienta que las vigila. Son dos oficios distintos, y el segundo no es el suyo.
Lo que mira Cybelia Cloud y usted no ve
Que la plataforma responda, de día y de noche. Que las mediciones lleguen de verdad y que ninguna pasarela se haya callado. Que los correos de alarma salgan realmente: una notificación que no se envía es una avería tan grave como un sensor muerto. Que las copias de seguridad se hagan y, sobre todo, que se puedan releer: una copia que nunca se ha intentado restaurar no es una copia.
Ese trabajo no tiene ninguna pantalla en su empresa. Lo nota en que nada le sorprende.
El reparto de papeles, en una frase. Usted decide qué es normal en su oficio: los umbrales, los destinatarios, las prioridades. Cybelia Cloud se ocupa de que la herramienta se lo diga. Ninguno hace el trabajo del otro.
Lo que Cybelia Cloud no hace
Cybelia Cloud no vigila su secadero en su lugar. Nadie aquí mira sus curvas un domingo para llamarle. Es la herramienta la que avisa, no una persona: por eso funciona a las tres de la madrugada, y por eso los destinatarios de una regla tienen que estar al día.
Cybelia Cloud tampoco cambia sus umbrales por su cuenta. Si creemos que un ajuste le perjudica, se lo decimos; usted decide.
Las actualizaciones
La herramienta evoluciona, y lo hace sin molestarle. No tiene nada que descargar ni que instalar: vuelve a abrir la página y ya está actualizada. Sus reglas, sus paneles y su historial atraviesan las actualizaciones sin que nadie los toque.
En conclusión
Usted vigila su taller, nosotros vigilamos la herramienta que lo vigila. Son dos oficios distintos, y el segundo nunca ha tenido que ser el suyo.
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